Ojo de Diseñador: PABELLÓN ORIGAMI

El Arte de Plegar la Madera: Lecciones Estructurales del Pabellón Origami

Hoy, poniendo en práctica nuestro "Ojo de Diseñador", vamos a viajar a Logroño, España, para diseccionar un proyecto verdaderamente inspirador.

Nos sumergimos en la tercera edición de Concéntrico, el célebre festival internacional de arquitectura efímera y diseño urbano, para analizar el Pabellón Origami, una obra concebida por los arquitectos españoles Manuel Bouzas Cavada, Manuel Bouzas Barcala y Clara Álvarez García. Este pabellón funcionó como un exitoso punto de información y un polo de atracción para la ciudadanía en la céntrica Plaza Escuelas Trevijano.

Como profesionales, sabemos lo difícil que es lograr impacto visual optimizando recursos. Por eso, este proyecto es una clase magistral que vale la pena estudiar.


La Poesía de la Estructura: De la Hoja de Papel a la Escala Tectónica

Imagina un simple folio de papel. Si lo dejas sobre la mesa, carece de estructura por sí mismo; sin embargo, si aplicamos la técnica y realizamos una serie de plegados precisos, esa frágil hoja no solo logra sostenerse, sino que se vuelve capaz de soportar esfuerzos que jamás imaginaríamos.

El equipo de diseño tomó este concepto del origami y se hizo una pregunta brillante: ¿Y si hacemos lo mismo con la madera?. El objetivo de esta premisa era desafiar nuestra percepción de los materiales, buscando "hacer transparente lo opaco y ligero lo pesado".

Menos es Más: Autoportancia y Gravedad

Para nosotros, los diseñadores y arquitectos que nos enfrentamos constantemente a los desafíos del montaje rápido, la solución técnica de este pabellón es una joya. Los creadores decidieron prescindir por completo de las subestructuras o esqueletos internos de soporte.

Para construir el pabellón, se utilizaron única y exclusivamente 39 tableros de madera de chopo autoportantes, provenientes de plantaciones sostenibles de la empresa Garnica.

El montaje, tan sencillo como sugerente, se ejecutó de la siguiente manera:

  • En lugar de uniones rígidas, los tableros se conectaron con simples bisagras, permitiéndoles rotar con la misma soltura que un papel plegado.

  • Una vez que el conjunto de paneles estuvo ensamblado en el suelo, la física tomó el relevo: simplemente se dejó caer la estructura para que la gravedad hiciera su trabajo.

  • El resultado es una forma escultórica y ligera que aparece de manera casi inesperada. Es un sistema que demuestra una tremenda viabilidad constructiva y estructural, logrando un volumen fácil de montar y 100% autoportante.

Una Experiencia Espacial que Envuelve

Más allá de su ingenio técnico, el Pabellón Origami regala una experiencia fenomenológica preciosa. Al entrar, el visitante no se siente encerrado en una caja de madera, sino refugiado en un espacio profundamente luminoso.

Esta atmósfera cálida se consigue gracias a un cuidadoso diseño de la luz:

  • En la parte superior, unas lamas funcionan a modo de finas vigas, filtrando una delicada luz cenital.

  • El suelo está cubierto por una tarima blanca que actúa como reflector, rebotando la luminosidad por todo el interior.

  • La geometría facetada genera un juego de luces y sombras en el que, a través de sutiles aberturas entre los pliegues y las bisagras, es posible seguir conectado visualmente con la plaza exterior.

  • Además, el jurado del festival destacó cómo la iluminación artificial transforma radicalmente la pieza durante la noche, modificando la lectura tanto del pabellón como de su entorno próximo.

El Talento Detrás del Pliegue

Es interesante notar que detrás de esta obra hay un colectivo pluridisciplinar (activo desde 2015 en Galicia) que une lo mejor de dos mundos. Por un lado, la enorme solvencia técnica de Manuel Bouzas Cavada, arquitecto con más de 25 años de experiencia en gestión y dirección de proyectos; y por otro, la visión fresca de Manuel Bouzas Barcala y Clara Álvarez García, jóvenes arquitectos con experiencia internacional en estudios como Aires Mateus y Atelier Bow Wow en ciudades como Tokio, Seúl y Lisboa.

Nuestra Reflexión Final

Proyectos como el Pabellón Origami nos recuerdan la esencia más pura de nuestro oficio. Nos enseñan que la arquitectura efímera tiene el poder de acercar el diseño a la calle de una forma interactiva y lúdica, invitando al ciudadano no solo a mirar un edificio, sino a transitarlo y vivirlo.

La próxima vez que te enfrentes a un material que parezca demasiado rígido o pesado, piensa en este proyecto. Recuerda que, a veces, la solución estructural no está en el grosor ni en los refuerzos, sino en la inteligencia geométrica de un buen pliegue.

¿Qué te ha parecido esta propuesta? Si te ha inspirado, guárdala, compártela con tus colegas de estudio y recuerda suscribirte a pro.arq.efimera para seguir analizando juntos la mejor Arquitectura Efímera por el mundo.

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